La Legionella pneumophila es una bacteria que existe de forma natural en medios acuáticos. En condiciones normales su presencia es mínima e inofensiva. El problema surge cuando las instalaciones crean el entorno ideal para su multiplicación masiva: temperatura adecuada, nutrientes disponibles, baja velocidad del agua y ausencia de desinfección eficaz. Conocer estas condiciones permite actuar antes de que la bacteria se convierta en un riesgo real para las personas.
¿Qué favorece la proliferación de Legionella?
No todas las instalaciones con agua representan el mismo nivel de riesgo. La Legionella necesita una combinación de factores para multiplicarse hasta concentraciones peligrosas. Estos son los seis más frecuentes en instalaciones industriales, hoteleras y de edificios de uso colectivo.
La Legionella prolifera entre 20 °C y 45 °C, con crecimiento óptimo en torno a 37 °C. Las redes de agua caliente mal reguladas o los puntos muertos en tuberías donde el agua se enfría son los escenarios más habituales. Por encima de 60 °C la bacteria muere en minutos; por debajo de 20 °C permanece latente pero deja de reproducirse.
Las zonas donde el agua no circula —ramales ciegos, tuberías poco usadas, depósitos con escasa renovación— favorecen el estancamiento. El agua en reposo pierde el residuo desinfectante, la temperatura se iguala a la del ambiente y la bacteria encuentra las condiciones idóneas para multiplicarse sin competencia.
El biofilm es una comunidad de microorganismos adherida a la superficie interior de tuberías y depósitos, protegida por una matriz viscosa que la hace muy resistente a los biocidas. La Legionella no solo coloniza el biofilm, sino que sobrevive dentro de amebas y otros protozoos que lo habitan, lo que multiplica su resistencia a los tratamientos de desinfección convencionales.
Ciertos materiales utilizados en instalaciones antiguas —caucho, fibrocemento, algunos plásticos blandos— liberan compuestos orgánicos que sirven de nutriente para la bacteria. La sedimentación de cal, óxido y restos orgánicos en el interior de tuberías y depósitos también proporciona un sustrato favorable para su multiplicación.
La ausencia de un Programa de Prevención y Control de Legionella (PPCL) es una de las principales causas de proliferación. Sin limpiezas periódicas, sin controles del cloro residual, sin revisiones de temperatura y sin análisis microbiológicos regulares, las instalaciones se deterioran silenciosamente hasta convertirse en focos de riesgo.
La legionelosis no se transmite bebiendo agua contaminada, sino inhalando aerosoles de agua que contienen la bacteria. Torres de refrigeración, condensadores evaporativos, duchas, spas, jacuzzis, sistemas de nebulización y fuentes ornamentales generan aerosoles capaces de transportar la bacteria hasta los pulmones de personas a decenas de metros de distancia.
El RD 487/2022 establece que el agua caliente sanitaria debe mantenerse a ≥ 60 °C en el acumulador y llegar a los puntos de consumo a un mínimo de 50 °C. El agua fría sanitaria debe circular por debajo de 20 °C. Cualquier instalación que no cumpla estos rangos se encuentra en zona de riesgo y debe someterse a medidas correctoras inmediatas.
¿Qué instalaciones presentan mayor riesgo?
El RD 487/2022 clasifica las instalaciones según su nivel de riesgo y establece las obligaciones de mantenimiento para cada categoría. Las de mayor riesgo son aquellas que producen aerosoles y pueden afectar a grandes grupos de personas.
- → Torres de refrigeración y condensadores evaporativos — riesgo muy alto, requieren análisis trimestrales como mínimo.
- → Sistemas de agua caliente sanitaria (ACS) con acumuladores en edificios de más de 20 camas o con grupos de riesgo.
- → Spas, jacuzzis, piscinas con jets de hidromasaje — agua caliente + aerosoles + uso colectivo.
- → Sistemas de riego por aspersión en zonas públicas o parques con presencia de personas.
- → Fuentes ornamentales con sistemas de recirculación y generación de aerosoles visibles.
- → Instalaciones hospitalarias y centros con personas vulnerables — normativa especialmente exigente.
El biofilm: el mayor aliado de la Legionella
De todos los factores que favorecen la Legionella, el biofilm es probablemente el más subestimado. Una tubería que por fuera parece perfectamente limpia puede albergar en su interior una biopelícula de varios milímetros de grosor llena de microorganismos.
Lo que hace tan peligroso al biofilm es su capacidad para proteger a la Legionella de la desinfección con cloro. La bacteria puede vivir dentro de amebas y protozoos que colonizan el biofilm, y estas células huésped la protegen como si de un escudo biológico se tratara. Cuando las condiciones son favorables, la Legionella abandona sus hospedadores y se dispersa masivamente por el agua.
¿Sabías que? Los estudios de brotes de legionelosis han demostrado que incluso instalaciones con niveles de cloro aparentemente correctos pueden albergar Legionella en cantidades peligrosas si existe biofilm establecido. Por eso el análisis microbiológico periódico es imprescindible: es la única forma de detectar la bacteria con certeza.
Buenas prácticas para prevenir la proliferación
La mayoría de los brotes de legionelosis son prevenibles. El cumplimiento riguroso del mantenimiento preventivo establecido en el RD 487/2022 y la realización de análisis microbiológicos periódicos son las herramientas más eficaces de protección.
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Mantener la temperatura del agua fuera de la zona de riesgo ACS ≥ 60 °C en acumulador y ≥ 50 °C en puntos de uso; agua fría ≤ 20 °C en todo el circuito.
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Eliminar o purgar los ramales ciegos y puntos de estancamiento Revisión y purga semanal en instalaciones en uso; vaciado y secado cuando estén fuera de servicio más de una semana.
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Limpiar y desinfectar las instalaciones con la periodicidad reglamentaria Desinfección semestral como mínimo en ACS y sistemas de agua fría, y tras cualquier intervención o parada prolongada.
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Controlar el nivel de desinfectante residual Cloro libre residual entre 0,2 y 1 mg/l en todo el circuito de distribución, verificado con la frecuencia que establezca el PPCL.
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Realizar análisis microbiológicos de Legionella con laboratorio acreditado Los análisis acreditados por ENAC según UNE-EN ISO 11731 son los únicos reconocidos a efectos de cumplimiento normativo y auditorías.
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Sustituir materiales degradados y limpiar incrustaciones Tuberías, juntas de goma y accesorios deteriorados deben reemplazarse. Las incrustaciones calcáreas y los sedimentos deben eliminarse en cada limpieza.
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Disponer de un PPCL actualizado y registrado El Programa de Prevención y Control de Legionella debe revisarse anualmente y cada vez que se produzcan cambios en la instalación o un resultado positivo.
El análisis microbiológico: la única verificación objetiva
El mantenimiento preventivo reduce el riesgo, pero solo el análisis microbiológico confirma que la instalación está realmente libre de Legionella. Es el único método que detecta la bacteria cuando todavía no hay síntomas en personas.
En Análisis Alimentos Alzira realizamos dos tipos de análisis para Legionella, adaptados a cada necesidad:
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Cultivo oficial · ISO 11731
Método normativo de referencia, acreditado por ENAC. Permite cuantificar la bacteria y determinar el serogrupo. Resultado en 10 días. Es el análisis requerido para cumplimiento legal y registro oficial.
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qPCR · Resultado en 18-24 h
Detección molecular de ADN de Legionella. Permite actuar con rapidez en situaciones de urgencia o para verificar la eficacia de una desinfección antes de reabrir una instalación. No sustituye al cultivo oficial para cumplimiento normativo.
Preguntas frecuentes sobre las causas de Legionella
La Legionella prolifera entre 20 °C y 45 °C, con crecimiento óptimo en torno a los 37 °C —la temperatura corporal humana—. Por encima de 60 °C muere en pocos minutos. Por debajo de 20 °C permanece latente pero no se replica activamente. Mantener el agua caliente por encima de 60 °C y el agua fría por debajo de 20 °C es la medida preventiva más básica y eficaz.
No. El agua contaminada con Legionella tiene el mismo aspecto, olor y sabor que el agua limpia. Esto hace que el análisis microbiológico sea imprescindible: es la única forma de saber si una instalación alberga la bacteria en cantidades peligrosas. No es posible detectarla visualmente ni con análisis fisicoquímicos del agua.
Sí. Una instalación nueva puede contaminarse si el agua de la red ya contiene la bacteria en concentraciones bajas —lo cual es normal— y la instalación crea condiciones favorables para su multiplicación: zonas de escaso uso, temperatura inadecuada o desinfección insuficiente. Por eso el RD 487/2022 exige análisis de puesta en marcha antes de abrir cualquier instalación de riesgo al público.
Un resultado positivo obliga a actuar de forma inmediata según el protocolo del PPCL: notificación a la autoridad sanitaria competente, cierre preventivo si la concentración supera los límites legales, desinfección de choque de toda la instalación, revisión de las causas que han permitido el crecimiento bacteriano y análisis de verificación post-desinfección antes de la reapertura. Disponemos de servicio de análisis urgente por qPCR para verificar la eficacia de la desinfección en 18-24 horas.
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